La silla.

Estoy sentada, viviendo mi nueva realidad, segura, protegida, tranquila, feliz, algo incompleta pero en una sola pieza, para nada destruida o quebrada. Totalmente segura de mi decisión, con algo de melancolía momentánea , por que no es fácil tomar decisiones basadas en la Garantía de una vida mejor. Pero, aun así, en esta vida, en estos tiempos, no hay garantía de nada.

Recuerdo cada día como si fuera el último y cada momento como si te quedaras sin aliento; me pregunto: ¿realmente la decisión de mi mente hoy es la que quiero tener por el resto de mi vida? o ¿hasta que el nuevo camino algún día me lleve por uno que ya recorrí?, y que tal vez quisiera recorrer nuna vez mas.

Escogí la silla comoda que vi, no la elegí de un montón, era única, ¿buscaba una? SI; fui a un lugar a encontrarla en contra de mi creencia o voluntad propia, es más , en camino a la tienda de sillas, peleaba con mi otro yo, por que no era alli que deseaba encontrarla. Estoy hablando realmente de sillas? NO.

Por primera vez en mi vida, pienso con precisión, imperfección y riesgo absoluto, al mismo tiempo y analizo constantemente de como es útil , productiva, comoda, ergonómica, de color perfecto, medidas imperfectas pero que en cada detalle estuvo atentamente diseñada para mi.

Tenía que ir ese día , a esa hora, a ese lugar, todo estaba predeterminado para encontrar el camino perfecto, la hora y el momento adecuado para elegir y esperar. De a poco, se convirtió en el unico elemento de vida y supervivencia, cada dia me apego mas a la silla, quiero dormir en ella, despertar en ella, tenerla en un lugar seguro y jamas encontrar un motivo para que no pertenezca a mi.


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