A mi solo me enseñaron a ser Mamá...






y lo hicieron mis hijos. El primero de ellos: Juan, hoy con 21 años , me enseñó desde los 19 años, edad en la cual me entere de mi embarazo, que tenía la valentía de enfrentar el mundo por que no era capaz de tomar un decisión dolorosa de dejarlo ir; preferí encarar a mis padres con la noticia aún sabiendo que se complicaba todo. Luego pasó el tiempo, me case, (otra historia para contar) y conocí a Sara, Mi hija de 13 años, que desde mi vientre fue una niña siempre activa, curiosa, con ansias de conocer el mundo antes del tiempo determinado para ello y es por eso que nació a los 8 meses, siendo un parto riesgoso pero gracias al universo por que fue perfecto.


Yo, Sabía un camino, un día a día: trabajar, pagar las cuentas y ver a mis hijos; pasar tiempo con ellos y cuando me daba tiempo para mi, solo quería estar sola pero con ellos allí, presentes.

Hoy en día, mis días cambiaron, por razones de búsqueda de más oportunidades para ofrecerles, tuve que separarme de ellos un tiempo que espero que sea corto, pero al tiempo, día a día me daba cuenta que solo había aprendido a ser mamá. Estar siempre en el constante de proteger y cuidar, pensar en cómo puedo ayudar a otros a divertirse, sentirse cómodos, atendidos, que no les falte nada y luego, pasa el tiempo, además sin ellos, entonces me vi a mi y dije: ya me he cuidado, me he atendido, encontré comodidad y ahora siento que no me falta nada, pero al mismo tiempo, me falta todo: Ellos. Entonces, si, solo había aprendido a ser mamá y en el camino ser mujer, pero sobre todo, priorizar con inteligencia lo que para mi es beneficio siempre, que si algo me enseñó la vida a su lado, es que nuestra búsqueda infinita de "estar bien" es la respuesta a todo lo que haces para que tambien los demás sientan paz contigo o a tu lado.

Si tú, como persona no encuentras el camino hacia la transformación y el crecimiento, es complejo que puedas guiar a los demás a tener voluntad propia de hacerlo. Así que, ten en cuenta que cuando deseas que tus hijos, tu familia o aquellos que amas y extrañas, aprendan a caminar por el sendero de la transformación, solo recuerda que eres su guía, un ejemplo y un libro abierto. Es un privilegio serlo.

Aprendo cada día que ellos no son míos, ni son un pedacito de mi. Son todo el sentido del amor que vibra en mi corazón y solo deseo que cada día el universo me permita seguir aprendiendo, perdonando, amando, abrazando y aceptando la vida y la naturaleza de tal forma que mi entorno sea ideal para atraer más amor, para hacerles sentir que aun los guío con mi vida, con mi transformación y mi luz.


Por ello siempre afirmo: se la luz y concéntrate en brillar, porque para verla, tienes que sentirla.

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